No escribo desde un consultorio. Escribo desde la cocina a las 6 a.m., desde la sala de espera del neuropediatra, desde la noche que lloré en el carro porque ya no sabía qué más hacer.
Durante años estudié todo lo que cayó en mis manos: neurociencia, pedagogía, psicología infantil, testimonios de adultos neurodivergentes que crecieron sin ser comprendidos. Hablé con expertos. Leí cientos de papers. Pero sobre todo, escuché.
Brilliant Brain es lo que hubiera querido leer hace 10 años. Es el libro que escribí porque nadie lo había escrito así: sin tecnicismos, sin culpa, sin recetas mágicas. Solo verdad, ciencia accesible y mucho, mucho amor.